La Admirable Alarma o Grito de Asencio
Febrero 27, de 1811.
Un puñado de orientales, cansados ya de humillaciones, había decretado su libertad en la villa
de Mercedes (...) y la primera voz de los vecinos orientales que llegó a Buenos Aires fue
acompañada de la victoria del 28 de febrero de 1811: día memorable que había señalado la
Providencia para sellar los primeros pasos de la libertad en este territorio, y día que no podrá
recordarse sin emoción, cualquiera que sea nuestra suerte". J. G. Artigas (1)
El "Grito de Asencio" fue el triunfo de los orientales en armas dirigidos por Venancio Benavídez
y Pedro Viera frente a los españoles. Este hecho militar implicó la desobediencia al poder
españolista impuesto desde Montevideo, permitió la toma de la villa de Mercedes y Santo
Domingo de Soriano por los rebeldes que apoyaban el pronunciamiento de la Junta de Buenos
Aires, configurando la "admirable alarma"(2): el comienzo de la revolución oriental en la
campaña. "(...) él fue la alborada de la Revolución que empieza a conmover a las masas y
muestra ya su signo más evidente: su carácter predominantemente rural"(3)
La crisis política en España por la invasión napoleónica desde 1808 había debilitado el poder de
este imperio en América. Hacia 1810 la instalación del Consejo de Regencia en la península
agravó los conflictos en la región del Plata. En la capital del virreinato del Río de la Plata,
Buenos Aires, el virrey pierde apoyo militar, de comerciantes, letrados, sacerdotes y
propietarios importantes de la ciudad Estos cuestionan la autoridad del nuevo gobierno en
España, cesan al virrey Cisneros y establecen una Junta. En junio de 1810, se solicita el
reconocimiento de la Junta al Cabildo Abierto de Montevideo, quien la rechaza y jura fidelidad al
Consejo de Regencia. Esta actitud de Montevideo se explica por el predominio en la ciudad de
militares y marineros españoles, y por la rivalidad comercial y portuaria con Buenos Aires.
Mientras en la campaña oriental, los pueblos que se encontraban bajo la jurisdicción
montevideana acataron la resolución de la ciudad (ej: Villa de Guadalupe); los de la jurisdicción
bonaerense apoyaron la junta revolucionaria, pero fueron presionados por el gobierno de
Montevideo para no reconocerla oficialmente (ej.: Maldonado). Así comienza un proceso de
división en el territorio oriental entre la ciudad españolista y la campaña revolucionaria.
En enero de 1811 Elío llega a Montevideo desde España con el título de Virrey, y desde ese
momento inicia los preparativos para declarar la guerra a Buenos Aires, lo que hará el 12 de
febrero. Para ello toma una serie de medidas fiscales que le permitan hacerse de recursos:
regularización de títulos de propiedad de tierras para el pago de la contribución, solicitud de
donativos patrióticos, impuestos a las importaciones de cuero, tabaco, control del contrabando
permitiendo el comercio sólo a buques autorizados y a través de intermediarios nacionales.
Estas medidas perjudicaban a hacendados, comerciantes, barraqueros y navieros en su
actividad mercantil que venía decayendo por la situación de crisis y el control español del
comercio, ya que impedía el comercio con los ingleses. A estas medidas fiscales se suman los
empréstitos forzosos al clero, empleados, propietarios, artesanos, hacendados, comerciantes, y
el uso de la fuerza para coaccionar a los pueblos a reconocer la autoridad de Montevideo.
En consecuencia, algunos jefes militares al servicio del gobierno español, pero con gran asidero
en la campaña oriental, se pasan al bando revolucionario, como es el caso de Artigas el 15 de
febrero de 1811, quien abandona las fuerzas españolas de Colonia y solicita auxilios al gobierno
de Buenos Aires para los levantamientos en la campaña.
Es en este clima de disconformidad y resistencia a lo que consideraban opresión por parte del
gobierno españolista en Montevideo, que se genera el levantamiento armado de Asencio,
comenzando la revolución oriental.
(Museo Histórico Nacional, Casa de Rivera)
Atte. Lancero Marcelo Laprovitera.
Patricios, a las armas en unión, nuestros contrarios y sus desgraciados mandones tiemblen al
veros que en armoniosa unión cantáis: Viva vuestra Patria y mueran nuestros opresores, y
cuando os retiréis a vuestros hogares diréis: Americanos libres por el valor de vuestros padres
poseed en paz el patrimonio de vuestros abuelos e imitadles, pues rotas las cadenas que nos
oprimen recordad con ternura la memoria de vuestros antepasados. La historia inmortalizara
vuestros nombres, sereis respetados con vuestros hijos y vuestra memoria sera eterno
monumento de gratitud y reconocimiento!!
abril 3 de 1811, Tte. Soler a sus Soldados antes de las acciones en Soriano.
Marcelo Laprovitera



